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Emoción y realidad

  • Writer: Gala  de Velasco
    Gala de Velasco
  • Mar 25, 2021
  • 4 min read

Updated: Aug 21, 2021

El observador como creador de su mundo & nuestro poder como diseñadores. Este epígrafe aparece por primera vez en un viaje por carretera, dentro de una conversación sostenida con mi amiga Soledad Saitua, química de profesión, quien en ese momento me llevaba a conocer los secretos de la geometría sagrada, base de mi estudio sobre la proporción áurea y cómo esta influye en el área cognitiva del ser humano, en dicha ocasión el tema giraba en torno a la ruptura con las doctrinas y las ciencias duras como fuentes de conocimiento absolutas. Ella me contaba su experiencia dentro de los laboratorios, y de cómo en múltiples ocasiones dentro de los experimentos más de algún resultado había variado según quién fuera el observador. A partir de allí surgieron en mi mente algunas preguntas, si el observador es quien modifica el experimento… ¿Lo hace de acuerdo a su conciencia, es decir, su sentir y su emoción? Y si ese fuera el caso ¿Nosotros podríamos ser capaces, como lo es el observador del experimento, de modificar nuestra realidad solo con verla?. En ese momento el área de la física cuántica llevaba algunos años tratando de comprobar este razonamiento, pero no daba con ninguna respuesta certera, gracias a eso es que muchos estudiosos de esta materia, y otros cuantos amateurs, se aventuraron a crear sus propias teorías sobre cómo el ser humano era capaz de modificar su realidad y cómo todos somos parte de una sola y gran conciencia.


Algunos de los principales exponentes en estas corrientes del pensamiento son Nassim Haramein, con su teoría del campo unificado. Y Drunvalo Melchizedek, quién expone las bases de la geometría sagrada, y de quienes hablaremos en una próxima oportunidad. Volviendo al tema principal y como iba diciendo… Por esos años no se conocían respuestas claras al respecto, y yo por mi parte continué con mi estudio de la proporción áurea con una hipótesis cuya conclusión se basaba en estudios completamente a priori. Una vez publicado este trabajo y gracias a la gran curiosidad que todavía conservaba y conservo, decidí que continuaría estudiando y al hacerlo me encontré con el chileno y Premio Nacional de Ciencias, biólogo y filósofo, Humberto Maturana, quien en conjunto a su colaborador Francisco Varela, en el año 1972 cambiaron y revolucionaron el mundo de la biología al publicar el libro titulado “De máquinas y seres vivos” en el que crearon y definieron el concepto de autopoiesis. La manera en que este estudio comprende la naturaleza, en conjunto con la visión de mundo que entrega al exponer tan claramente cómo es que el ser vivo se vuelve creador de sí mismo, al tiempo en que convive en un medio externo, me dio las bases y una pista que seguir: Humberto Maturana, y debo decir que al hacerlo no me equivoqué. Maturana dentro de sus estudios también hablaba acerca del lenguaje y de cómo nosotros, los humanos, somos los autores de nuestro vivir a través del acto de la conversación y no solo eso, sino que además planteaba esto desde el punto de vista de la biología, explicando que por nuestra condición de mamíferos, la cual nos hace ser seres emocionales, cada uno de nuestros actos dentro del vivir están definidos y condicionados por nuestros sentimientos y en definitiva por nuestras emociones. Para mi, conocer los resultados de sus estudios fue de mucha importancia, porque gracias a estos descubrimientos podía aventurarme a decir con más certeza y cabalidad que el ser humano era capaz de modificar y crear su realidad, pero por otra parte, este primer hallazgo no terminó por responder a todas mis preguntas ni inquietudes, ya que en él no se hablaba con seguridad sobre cómo los diferentes sentimientos podían o no interferir de una u otra manera en la formación de la materia, como lo explica el estudio de La perfección 1.618 que realicé, y las corrientes de pensamiento metafísicas anteriores, por lo cual continué mi recorrido, muy agradecida, complacida y alegre por haberme topado con este pensador. Al seguir esta senda finalmente di con la respuesta que tanto había buscado, un reciente experimento que ponía en jaque a la teoría de la relatividad de Einstein -y me atrevo a decir que daba la razón a las locas teorías de los metafísicos y la mía también- titulado The Big Bell Test, en honor al científico John Stewart Bell y su teorema de Bell. La física cuántica volvía a encabezar el mundo de las ciencias y esta vez le otorgaba al ser humano, y sobre todo a su cualidad de ser emocional, un lugar que hasta ese momento nunca había tenido dentro de las ciencias, al concluir que la variable “Humano” efectivamente es determinante en el comportamiento de las partículas, ya que la suerte de Azar que este posee, por su cualidad de individuo y su capacidad de decisión imprevista, le da la posibilidad de que, al momento de observar o interactuar con dichas partículas, este pueda definir la reacción de ellas en alguno de sus posibles estados, esto quiere decir que, el hombre puede influir en la mecánica de la física, dando así la razón al físico Niels Bohr cuando dijo “El acto de observar el mundo lo puede cambiar”. Y ahora ustedes se estarán preguntando con qué finalidad les cuento todo esto. Bueno, les diré… Primero por afán propio de comprobar cada día que el estudio que comencé, con premisas cuyas bases eran dudosas para el área de las ciencias duras, hoy son una “realidad” palpable. Segundo porque al ser posibles estas premisas, mi confianza, mi emoción y mi razón no se vieron afectadas, y en consecuencia mi estudio, que está destinado a la educación del diseñador, que deriva en el desarrollo de la sociedad y culmina en un intento por hacer que todos converjamos en una sola y única conciencia y emoción, sea innegablemente posible como lo es nuestra existencia. Y tercero, porque al poner sobre la mesa este tema, se abre ante nosotros un mundo lleno de posibilidades para seguir dialogando, conversando y construyendo, como dice Humberto Maturana… Así que aquí dejo la invitación y la puerta abierta, para que nos encontremos en este nuevo espacio, dedicado al pensamiento, al sentir y al conectar, descubrir y compartir y sobre todo al diseñar. ¡Hazme saber que te pareció lo que acabas de leer dejando tus comentarios!

 
 
 

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