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Siento, pienso y existo

  • Writer: Gala  de Velasco
    Gala de Velasco
  • Mar 25, 2021
  • 4 min read

Updated: Aug 21, 2021

Primera parte: Descartando a Descartes En este segundo post mi intención es seguir explorando las emociones, el poder que estas poseen y la capacidad creadora que nos otorgan. Pero para hacerlo, esta vez me gustaría comenzar por contarles la historia previa que nos trae hoy a plantearnos las emociones como algo sustancial en el ocurrir de la vida, pues hubo un momento, no hace mucho, donde estas tuvieron una connotación bastante negativa en el quehacer humano, lo que a su vez repercutió en la configuración de nuestra sociedad y dió como resultado, entre otras cosas, las filosofías racionalistas y patriarcales, que dominan el estudio del pensamiento y el conocimiento desde el siglo XVII hasta la actualidad. Pero antes de entrar en materia, permítanme hacer un pequeño inciso referente al subtítulo de este texto, que también abre el paso a la reflexión:


Agradezco a Descartes, ya que las cosas en la vida tienen un por qué, ligado a un tiempo y un espacio de acontecer, y él, únicamente aportó en el fluir de los sucesos para que todo ocurriera de la forma que debía ser.- Breve historia de la separación de lo racional y lo emocional. Todo comienza en Europa, durante la edad media, momento en que en el área del conocimiento y su desarrollo dominaba y se imponía la Escolástica: teología y filosofía que se basaba en la dependencia de la autoridad y pretendía el abandono total de las ciencias y el empirismo, con el único objetivo de validar la revelación religiosa del cristianismo. Esto perduró hasta el siglo XVII, con algunos matices como la invención de la imprenta y el ascenso de la burguesía. Pero no fue sino hasta el término de la Guerra de los 30 años, que concluyó con el apogeo de Francia y la crisis definitiva de la escolástica, que surgió la filosofía Moderna, la cual pretendía una nueva comprensión sobre el conocer del hombre, el mundo y Dios. Dentro de este contexto surgieron a su vez dos polos, uno dominado por el imperio Británico que se basó en el desarrollo del Empirismo británico, y el otro protagonizado por Europa Continental, que dio nacimiento al Racionalismo, que a su vez traía consigo el Dualismo Cartesiano. El hombre que dio vida y se considera hoy el padre de estos últimos movimientos, fue el filósofo, matemático y físico francés René Descartes, quien creía que la geometría representaba el ideal de las ciencias y la filosofía, y además consideraba que sólo por medio de la razón se podían descubrir ciertas verdades universales. Estas ideas fueron aceptadas por el mundo de las ciencias, y además fueron sustentadas a través del Criticismo de Immanuel Kant. Para explicar su pensamiento Descartes ideó por un lado el Racionalismo, donde estipulaba que para dar validez a una investigación, está debía seguir un método científico basado en la matemática, creando así el concepto de matematización, que se encuentra descrito en su libro Discurso del método. Por otro lado, también desarrolló el Dualismo Cartesiano, donde reactivó el dualismo cuerpo-alma de Platón, para asegurar que el ser humano estaba compuesto de una sustancia pensante (alma) y una sustancia extensa (cuerpo), explicando así, que el cuerpo estaba dominado por las leyes mecánicas de causas y efectos fisico-químicos, y que por tanto las capacidades perceptivas, es decir los sentidos, que este poseía, no eran del todo correctos y únicamente nublan la verdad. Por otra parte, decía que el alma no estaba ligada a estas leyes, por lo que era libre, y también descartó la posición teológica Platónica, según la cual el alma tenía una cualidad divina, y la convirtió en lo que hoy llamamos mente. De esta forma y bajo estas premisas, Descartes desestimó al empirismo y en consecuencia la experiencia vívida y la experiencia sensitiva dejaron de ser instrumentos válidos para la formación del conocimiento. Consecuencias del Racionalismo y el Dualismo Cartesiano. La importancia de Descartes se encuentra en el hecho de que él volvió a colocar al sujeto, es decir al hombre, como fundamento del conocimiento y no al objeto, pero al hacerlo también determinó que toda la naturaleza y la materia estaban en un orden inferior al pensamiento humano, y por lo tanto la naturaleza quedaba a disposición y al servicio de este, creado así la división del ser humano con su propia mente, y en consecuencia, de este con el mundo. Además las ideas de Descartes fundaron la bases de la filosofía moderna, donde encontramos algunos ejemplo como el Existencialismo, descrito por primera vez por Jean-Paul Sartre, el Materialismo dialéctico de Marx y la Lógica matemática de Gottlob Frege, la que provee las herramientas para la filosofía analítica del siglo XX. Todas ellas basadas en la del siglo XX. Todas ellas basadas en la teoría del conocimiento, que argumenta que antes de intentar conocer lo que hay, es prudente conocer lo que se puede conocer, enfatizando el papel de la razón por sobre todo lo demás. Entonces es a partir de ese momento y gracias a esos pensadores, que el hombre es dividido en dos, por un lado la mente y por otro el cuerpo, uno subyugado frente al otro, y es separado así de su propia naturaleza por un periodo de cuatro siglos, en los que la mente domina por encima de la emoción, y en donde el pensamiento se superpone al sentimiento.

 
 
 

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